La cumbre del Mercosur en Foz do Iguaçu concluye sin la firma del acuerdo con la Unión Europea, que se pospone por resistencias internas en el bloque comunitario. Brasil transfiere la presidencia pro tempore a Paraguay en medio de frustración expresada por Lula da Silva, mientras se exploran nuevas alianzas comerciales. Cancilleres del bloque, incluyendo el argentino Pablo Quirno, mantienen optimismo sobre una firma inminente.
La cumbre de jefes de Estado del Mercosur, celebrada el 20 de diciembre de 2025 en Foz do Iguaçu, Brasil, marcó un momento de incertidumbre para el bloque sudamericano. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cedió la presidencia pro tempore a Paraguay sin lograr la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea, negociado durante 26 años. Este pacto, relanzado en diciembre de 2024 y aprobado por la Comisión Europea en septiembre de 2025, enfrenta retrasos debido a presiones de lobbies agrícolas en países como Italia, Francia y Polonia.
Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, justificó el aplazamiento: "Acordamos posponer levemente la firma. Este acuerdo es de importancia crucial para Europa, económica, diplomática y geopolíticamente". Agregó con humor: "Tras una negociación de 26 años, esperar tres semanas más es tolerable", anticipando una posible concreción en enero. Sin embargo, Italia bajo Giorgia Meloni condicionó su apoyo a mayores salvaguardas para su agricultura e industria, mientras Emmanuel Macron lidera la oposición francesa por tensiones domésticas.
Lula expresó frustración: "Si no lo hacemos ahora, Brasil no firmará más acuerdos mientras yo sea presidente. Es bueno saberlo: llevamos 26 años de espera para este acuerdo. Es más favorable para ellos que para nosotros". El canciller argentino Pablo Quirno, en su debut, se mostró optimista: “Somos optimistas en que el acuerdo del Mercosur y la Unión Europea se va a firmar pronto”, pese a las resistencias europeas.
Un informe de la Bolsa de Cereales y la Fundación INAI refutó los argumentos europeos, afirmando que no hay riesgos sanitarios, comerciales ni ambientales. La postergación responde más a tensiones internas y prejuicios que a preocupaciones reales, destacando el costo estratégico de la demora.
Ante el aplazo, el Mercosur busca diversificar alianzas con China —su principal socio comercial actual—, Canadá, Reino Unido, Japón y otros. El canciller uruguayo Mario Lubetkin señaló: "Si bien somos un bloque de países socios y hermanos, no podemos desconocer que las necesidades de cada Estado parte no siempre coinciden". Javier Milei, presente en la cumbre, representa la visión argentina de pragmatismo en un contexto de creciente proteccionismo global, influido por anuncios como el 'Liberation Day' de Donald Trump.