Tras el impulso unificado federal-estatal-municipal para revisar la concesión de Enel después de los apagones de diciembre —como se informó antes—, expertos argumentan que vender el distribuidor es más simple que la caducidad sin precedentes, en medio del envío formal del ministro Silveira a Aneel.
El ministro Alexandre Silveira, tras su reunión del 16 de diciembre con el gobernador Tarcísio de Freitas y el alcalde Ricardo Nunes, anunció planes para remitir la caducidad de la concesión de Enel en São Paulo a Aneel, formalizándolo con una carta oficial el 17 de diciembre. La solicitud cita apagones repetidos, incluidas demandas de supervisión de 2023-2025.
La tormenta del 10 de diciembre —con vientos de hasta 98 km/h durante 12 horas, la peor desde 1963— afectó a 2,2 millones de propiedades, con 81.000 aún impactadas una semana después y 27.000 el 17 de diciembre. Enel desplegó 1.800 equipos, pero enfrentó más interrupciones por ráfagas y 145 árboles caídos sobre las redes. La empresa destaca R$10.000 millones invertidos desde 2018, un plan de R$10.400 millones para 2025-2027, 1.600 nuevas contrataciones y 630.000 podas de árboles en 2024-2025.
Expertos como Angela Gomes de PSR resaltan los desafíos de la caducidad: Enel cumple con indicadores de calidad y financieros, lo que requiere un proceso largo (al menos 12 meses según el exdirector de Aneel Edvaldo Santana) con defensas completas para evitar inestabilidad sectorial. El cambio climático agrava los problemas relacionados con vientos.
El sector privado favorece la venta: el activo de Enel de R$5.550 millones en 2018 ahora vale R$16.000 millones, extensible más allá de 2028. Posibles compradores como CPFL, Neoenergia, Energisa, Equatorial (tras Goiás) y quizás Âmbar. Un informe de UBS sugiere que acuerdos informales podrían facilitar subastas, incorporando calidad subjetiva tras clima extremo.
Silveira enfatizó la unidad para un «proceso regulatorio riguroso»; Enel confía en los reguladores y se compromete a inversiones resilientes como líneas subterráneas.