Ferran Adrià ha asistido este lunes al homenaje a Santi Santamaria, 15 años después de su muerte, para cerrar el capítulo de una antigua polémica entre ambos chefs. En el acto, que inauguró la Sala Santamaria en Tona, Adrià pidió que nadie reabra una herida inexistente y resaltó la reunificación familiar.
Casi 500 invitados se reunieron este lunes en Tona, Osona, para homenajear a Santi Santamaria, el primer chef catalán con tres estrellas Michelin en su restaurante Can Fabes de Sant Celoni. El evento, organizado por su hijo Pau Santamaria, inauguró la Sala Santamaria, un espacio dedicado a preservar su legado de cocina arraigada al territorio y la temporada, con elementos como la cocina original y el piano de Can Fabes.
Ferran Adrià, conocido por liderar la revolución culinaria desde elBulli, habló por primera vez públicamente sobre su disputa con Santamaria. "Que nada ni nadie vuelva a abrir una herida que no existe", declaró ante los asistentes. Admitió que fue "muy duro para todos", pero calificó la polémica como "una mierda que no existe" atribuida a terceros, y enfatizó: "Lo importante es hoy y lo más importante de hoy es que hemos vuelto a ser una familia".
El homenaje reunió a destacados cocineros catalanes como Joan Roca, Carme Ruscalleda, los hermanos Torres y Carles Gaig, junto a profesionales españoles como Elena Arzak y Eneko Atxa. Presentado por Cristina Jolonch de La Vanguardia, Adrià recordó haber conocido a Santamaria en 1984 y compartir años de colaboración. Además, escribirá el prólogo de un libro sobre el chef a cargo de Jon Sarabia.
Por la mañana, en Can Jubany, chefs reinterpretaron platos icónicos de Santamaria como el ravioli de gamba con aceite de ceps o el milhojas de papada y trufa, para una comida exclusiva con familiares.