Los partidos del Acuerdo de Tidö presentaron el lunes una propuesta para una nueva política cinematográfica que no incluye impuestos al streaming ni financiación adicional. Varias propuestas de la investigación cinematográfica se posponen y el número de objetivos de la política cinematográfica se reduce de siete a tres.
La ministra de Cultura, Parisa Liljestrand (M), justificó la decisión afirmando que un impuesto al streaming afectaría a los consumidores y no aumentaría el interés por la producción cinematográfica sueca. Representantes del sector dirigieron duras críticas a la propuesta. Eva Hamilton, presidenta de Film & TV-producenterna, la calificó como uno de los proyectos de ley con menos contenido en la historia de Suecia y señaló que el país queda ahora relegado al último lugar de Europa en cuanto a apoyo per cápita. Anna Croneman, directora ejecutiva del Instituto Sueco del Cine, describió la propuesta como una traición a los cineastas y al público. Amanda Lind (MP) la calificó de fiasco y pidió una reducción del IVA en el cine, un impuesto al streaming y un fondo cinematográfico con financiación estable. En su lugar, el gobierno quiere priorizar una oferta cinematográfica amplia y de alta calidad, una gran audiencia nacional e internacional, y la preservación del patrimonio cinematográfico. Los problemas relacionados con la IPTV ilegal se seguirán investigando.