El ministro de Industria, Kim Jung-kwan, declaró que el fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán y la estabilización de los precios del combustible son condiciones necesarias para levantar los topes de precios internos de los combustibles. Durante una rueda de prensa sobre economía celebrada el 27 de abril en Sejong, el ministro delineó tres condiciones. El gobierno volvió a congelar los topes de precios este jueves.
El ministro de Industria, Kim Jung-kwan, declaró el 27 de abril en Sejong que deben cumplirse tres condiciones para poner fin al sistema de control de precios: la conclusión del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la normalización del suministro de crudo a través de la reapertura del estrecho de Ormuz, y un consenso en las conversaciones entre las refinerías de petróleo y las gasolineras.
"No obstante, el gobierno tiene como objetivo terminar rápidamente con el esquema de tope de precios una vez que la guerra haya terminado", subrayó. Estas declaraciones respondieron a lo dicho la semana pasada por el primer ministro Kim Min-seok, quien indicó que Seúl evaluaría si mantener los límites. Kim señaló que es demasiado pronto para discutir una terminación, ya que el fin de la guerra y su impacto a largo plazo en los precios mundiales del combustible siguen siendo inciertos.
"Creo que el sistema ha creado un equilibrio adecuado (en el mercado de combustibles) tanto desde la perspectiva de las gasolineras como de los consumidores", afirmó, añadiendo que los precios locales de la gasolina aumentaron solo alrededor de un 10 por ciento respecto a los niveles anteriores a la guerra, en comparación con el 30-40 por ciento en Estados Unidos. El Ministerio de Comercio, Industria y Energía congeló los topes por segunda vez este jueves, fijándolos en 1,934 wones (1,30 dólares), 1,923 wones y 1,530 wones por litro para la gasolina, el diésel y el queroseno, respectivamente. El sistema temporal, introducido a mediados de marzo, establece los precios máximos cada dos semanas.
Durante la sesión informativa, Kim también abordó el conflicto laboral en Samsung Electronics, instando a una resolución "prudente" que tome en cuenta a proveedores, subcontratistas y a los 4 millones de accionistas, además de a los trabajadores. Sobre la investigación de la filtración de datos de Coupang, afirmó que el gobierno está gestionando el asunto para evitar que afecte al comercio y la seguridad entre Corea del Sur y Estados Unidos, considerándolo un tema serio, a diferencia de la postura de la parte estadounidense.