En Japón, ciertos cumpleaños sirven como hitos mayores con tradiciones distintas. Edades como 60 y 77 se celebran por su importancia cultural, marcando a menudo ciclos personales e históricos en la vida.
En Japón, ciertos cumpleaños no son meros aniversarios, sino hitos conocidos como fushime, cada uno con celebraciones específicas. Por ejemplo, una familia celebró recientemente el 88 cumpleaños del padre, llamado beiju, con la frase «Este año, mi padre cumplió 88».
El kanreki a los 60 años significa la culminación de un ciclo completo de 60 años en el calendario tradicional, basado en la rotación del zodiaco. Esta edad coincide frecuentemente con el inicio de la vejez, o rōgo, representando una nueva fase vital. Las tradiciones incluyen gorras rojas o atuendos para simbolizar la renovación.
El kiju a los 77 debe su nombre al kanji de alegría, yorokobu. En cursiva, sōshotai, se estiliza como 㐂, evocando la forma de nana-jū-nana, o 77. Las edades 80, 88 y 99 tienen también estatus de hito similar, enfatizando la longevidad y la felicidad en la cultura japonesa.
Estas costumbres fortalecen los lazos familiares y permiten expresar significados personales con gramática como «ni totte». Ofrecen perspectivas a estudiantes de japonés al nivel JLPT N3, integrando vocabulario, historia y tradición.