Japón exhibe fuerte confianza pública en la IA como solución a la escasez laboral, pero la adopción en el lugar de trabajo sigue siendo superficial. Mientras gobierno y corporaciones impulsan la integración, los creadores expresan preocupaciones por derechos de autor e ingresos. Expertos destacan las brechas de habilidades como barreras clave.
Según The Japan Times el 2 de marzo de 2026, Japón está realizando inversiones significativas en IA, pero pocos trabajadores la han utilizado. En 2016, el cofundador de Studio Ghibli Hayao Miyazaki reaccionó a una demo de animación generada por IA diciendo: “Estoy totalmente asqueado”, llamándola “un insulto a la vida misma”. Esta declaración se convirtió en el grito de guerra de los escépticos de la IA en el arte. Tras la actualización de ChatGPT de OpenAI que permite generar imágenes a partir de indicaciones de texto, las imágenes al estilo Ghibli inundaron las redes sociales, desatando debates sobre derechos de autor. En X, los usuarios advirtieron que “la IA robando el estilo de Studio Ghibli será la gota que colme el vaso para muchas personas que estaban indecisas sobre los derechos de autor”. El artículo 30-4 de la Ley de Derechos de Autor de Japón permite el uso de obras para análisis de información, autorizando el entrenamiento de IA con material con derechos de autor sin permiso. Mitsuru Yaku, creador de manga y presidente honorario de la Liga Freelance de Japón, declaró: “Lo que esperaría es que la IA empezara a crear manga en mi estilo, y entonces podría cobrar una tarifa de uso o de ideación a esos usuarios”. La liga prioriza salvaguardas para prevenir el uso no autorizado en conjuntos de datos de entrenamiento. El sentimiento público se inclina hacia el potencial de la IA, con una encuesta del Nomura Research Institute mostrando que el doble de japoneses expresan altas expectativas que los que no. Hiromi Yokoyama de la Universidad de Tokio señaló que los encuestados japoneses respondieron correctamente más preguntas de conocimiento sobre IA que los de EE.UU. y Alemania. Steven Pickering de la Universidad de Ámsterdam vinculó la mayor confianza en IA de Japón comparada con el Reino Unido a la confianza en las instituciones, viendo la IA como un ajuste estructural a la escasez laboral proyectada en 11 millones de trabajadores para 2040. El gobierno ha asignado 340.000 millones de yenes en subsidios para transformación digital y se ha asociado con OpenAI para desarrollar “Gennai”, una herramienta interna para empleados. SoftBank anunció un gasto anual de 3.000 millones de dólares en tecnología de OpenAI en sus filiales. A pesar de ello, una encuesta de la OCDE revela que solo el 8,4% de los empleados usa IA, con el 6,4% usando IA generativa —del 22,9% en información y comunicaciones al 4,1% en alojamiento y servicios de comida. Más del 60% de las empresas citan escasez de talento en IA como obstáculo, y casi el 50% menciona pobre comprensión. Takahiro Toda, coautor, atribuyó las barreras a la cautela ante riesgos y falta de recursos. Una encuesta de la Liga Freelance encontró que el 80% de los creadores enfrenta dificultades profesionales por la IA, con el 10% reportando caídas de ingresos. El director Masayuki Takada dijo: “La seguridad psicológica de la comunidad de creadores ha sido erosionada por la IA generativa”. Una investigación del Daiwa Institute proyecta hasta un 57% de riesgo de reemplazo laboral en seguros y finanzas. El economista Yukio Noguchi advirtió que la IA podría exacerbar la desigualdad. Stijn Broecke de la OCDE describió un dilema: la IA podría abordar las brechas de habilidades de una fuerza laboral envejecida, pero la adopción se retrasa debido a esas brechas. Japón equilibra el optimismo por la IA con experiencia limitada de implementación.