La infraestructura de IA más reciente de NVIDIA emplea refrigeración líquida a temperaturas superiores a las de un jacuzzi convencional. Este método elimina los ventiladores y sistemas de enfriamiento tradicionales en los centros de datos, con el objetivo de reducir el consumo de energía, el uso de agua y el ruido.
La generación Rubin de servidores de IA de NVIDIA opera con refrigerante a 45 grados Celsius. Este líquido entra en los procesadores a dicha temperatura y sale a unos 55 grados tras absorber el calor, manteniendo los chips dentro de límites seguros.
El sistema sustituye la refrigeración por aire, que anteriormente representaba hasta el 40 por ciento de los costos de electricidad de un centro de datos. Según estimaciones del sector, aumentar la temperatura un grado puede reducir los gastos de energía de refrigeración en aproximadamente un 4 por ciento.
El consumo de agua disminuye drásticamente con el nuevo diseño. Los sistemas convencionales consumen cerca de 2,6 millones de galones por megavatio al año, pero la refrigeración líquida en circuito cerrado acerca esa cifra a cero.
Los servidores también se vuelven más compactos, ocupando dos unidades de rack en lugar de seis. La arquitectura elimina los ventiladores y reduce el ruido, aunque los resultados dependen de las condiciones climáticas locales.