Petróleos Mexicanos firmó sus primeros cinco contratos mixtos el 19 de diciembre para impulsar la producción de petróleo y gas. Aunque estos acuerdos aportarán solo el 2% de la producción nacional de hidrocarburos entre 2028 y 2030, representan una oportunidad para atraer inversiones mayores. Expertos destacan su rol en la evaluación de modelos contractuales futuros.
El 19 de diciembre, Pemex firmó sus primeros cinco contratos mixtos con el fin de elevar la producción de petróleo y gas en México. Estos acuerdos involucran campos específicos y empresas nacionales, pero su impacto inicial en la producción global es limitado.
De acuerdo con el plan estratégico de la petrolera, los contratos aportarán alrededor del 2% de la producción nacional de hidrocarburos líquidos entre 2028 y 2030. En su punto máximo, los cinco campos podrían generar unos 40 mil barriles diarios, lo que equivale al 2.2% de la meta gubernamental de 1.8 millones de barriles diarios establecida por la presidenta Claudia Sheinbaum, según explicó la periodista Jeanette Leyva en su columna.
Leyva señaló que, aunque la cifra tiene poco impacto a nivel nacional, estos contratos son clave para evaluar si el modelo promovido por el gobierno puede aplicarse a proyectos más amplios. Además, podrían permitir ajustes que atraigan a compañías con mayor capacidad técnica y financiera, como Shell o Exxon, para contrarrestar la caída en campos maduros.
Los contratos se firmaron con: Área Tamaulipas Construcciones (Tampico-Misantla) y C5M; Área de Cuervito en la cuenca de Burgos y Geolis; Área de Tupilco Terciario y CECIGSA; Proyecto Sini-Caparroso y C5M; Agua Fría y Petrolera Miahuapan. Pemex buscó socios para 21 contratos, pero solo obtuvo estos cinco, todos de origen nacional y con algunas acusaciones de irregularidades financieras.
A pesar de las limitaciones, estos acuerdos abren puertas para alianzas que fortalezcan la posición endeudada de Pemex en el mercado global.