La refinería Olmeca en Dos Bocas ha alcanzado casi el 87% de su capacidad instalada, impulsando la refinación de Pemex al nivel más alto en más de una década. Esta planta, inaugurada en 2022, ha superado obstáculos iniciales para contribuir a la autosuficiencia en combustibles de México. Sin embargo, persisten controversias por costos elevados y preocupaciones ambientales.
Después de aproximadamente tres años de operaciones, la refinería de Dos Bocas, conocida como Olmeca, opera casi a máxima capacidad, marcando un hito para la industria petrolera mexicana. Esta planta, la más grande del país, procesa crudo en el puerto de Dos Bocas, Tabasco, y ha enfrentado arranques fallidos, interrupciones eléctricas y escasez de materia prima. Proyectos similares suelen tardar de seis a nueve meses en alcanzar plena capacidad, pero Olmeca lo ha logrado parcialmente desde su inicio en 2022.
Recientemente, la refinería funcionó al 87% de su capacidad instalada, el porcentaje más alto registrado. Esto elevó el consumo de petróleo en las siete refinerías de Pemex a 1.35 millones de barriles diarios la semana pasada, según un documento de Bloomberg, superando cifras de hace más de 11 años. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó en noviembre que la planta opera “superbien”, produciendo cerca de 300 mil barriles diarios de petróleo.
No obstante, el proyecto ha generado polémicas. Su costo total hasta 2025 alcanzó los 20 mil 959 millones de dólares, un aumento del 135% sobre el presupuesto inicial de 8 mil 900 millones, de acuerdo con Julio Cesar Rentería Sandoval del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos. Además, en octubre, residentes de Paraíso, Tabasco, denunciaron contaminación por gases tóxicos que afectan la salud, especialmente cerca de dos escuelas adyacentes. “Niños y niñas de Paraíso, de las comunidades cercanas, están respirando todos los días, no solamente ese humo negro, sino también a veces hay humo amarillo que también es súper tóxico”, señaló Juan Manuel Orozco, vecino y oficial de Conexiones Climáticas, en una entrevista.
Este avance en refinación es clave para reducir importaciones de gasolina en México, el mayor importador de la región, y se observa con interés por refinerías en la costa del Golfo de Estados Unidos.