Una petición lanzada en julio de 2025 por una estudiante recogió más de 2 millones de firmas contra la ley Duplomb, promulgada en agosto de 2025. Este éxito llevó a la Asamblea Nacional a programar un debate el 11 de febrero de 2026, una primera en la historia de la Quinta República. Sin embargo, la discusión no incluirá una nueva votación ni enmiendas a la legislación.
La petición exigiendo la derogación de la ley Duplomb fue iniciada el 10 de julio de 2025 por Eléonore Pattery, una estudiante de 23 años, en el sitio web de la Asamblea Nacional. En menos de tres semanas, amasó más de 2 millones de firmas, lo que llevó a la comisión de asuntos económicos a programar una discusión el 11 de febrero de 2026, en el Hemiciclo. La ley Duplomb, promulgada en agosto de 2025, busca aliviar las restricciones a la profesión agrícola. Facilita la instalación de granjas ganaderas intensivas y embalses de riego, impide la prohibición de pesticidas sin alternativas, y permite que los vendedores de pesticidas asesoren a los agricultores, derogando disposiciones de la ley Labbé de 2017 y la ley EGAlim de 2018. Una cláusula que permitía el regreso del acétamipride, un insecticida prohibido desde 2020, fue anulada por el Consejo Constitucional. El 2 de febrero de 2026, el senador Laurent Duplomb (Les Républicains, Haute-Loire) presentó un nuevo proyecto de ley para restablecer este pesticida. Este debate, aunque histórico, sigue siendo simbólico. Como señala el politólogo Simon Persico, 'el ejercicio se asemeja a una vuelta bastante simbólica, que corre el riesgo de generar desilusión, al igual que el gran debate nacional de 2019 y otras herramientas de participación que no fueron seguidas de efectos'. El biólogo Marc-André Selosse, profesor en el Museo Nacional de Historia Natural, critica la ley en una tribuna como 'anticuada, ignorante de la evolución técnica, con costos financieros y humanos colosales'. Él referencia el estudio Agrican, que indica un aumento del 50% en linfomas entre agricultores expuestos a pesticidas, y riesgos elevados de enfermedad de Alzheimer. Históricamente, la petición ha sido reconocida como un derecho político desde la Revolución Francesa, consagrada en la Constitución de 1791 y la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793. Según el politólogo Antoine Gonthier, complementa la democracia representativa al permitir que los ciudadanos intervengan en los asuntos públicos por el interés general.