Malacañang declaró que Filipinas no tolera el trabajo forzoso al rechazar los aranceles adicionales propuestos por la Representante Comercial de los Estados Unidos para el país.
La declaración se produjo después de que la USTR identificara a Filipinas entre las 60 economías cuyas políticas sobre importaciones derivadas de trabajo forzoso fueron consideradas irrazonables y gravosas para el comercio estadounidense. La oficial de prensa del Palacio, Claire Castro, afirmó que el gobierno condena esta práctica y cuenta con leyes para combatirla. Castro añadió que el informe de la USTR se encuentra bajo revisión. El gobierno se comunicará con los funcionarios estadounidenses a través de los canales adecuados. La USTR sugirió aranceles adicionales del 10 por ciento para las economías con prohibiciones de importación de productos de trabajo forzoso o regímenes parciales, y del 12.5 por ciento para las demás.