Las mujeres que acudían con frecuencia a la consulta antes de la pandemia corrían un riesgo mucho mayor de padecer poscovida. Un nuevo estudio de la Academia Sahlgrenska examinó las visitas de 200.000 mujeres suecas a la atención primaria.
Investigadores de la Academia Sahlgrenska revisaron las consultas de atención primaria de 200.000 mujeres suecas en el año anterior a la pandemia. Entre los síntomas más comunes se encontraban mareos, fatiga y dolor, sin que los profesionales sanitarios dieran un diagnóstico específico. El estudio halló una relación clara: cuantas más visitas tenía una mujer antes de la pandemia, mayor era la probabilidad de que más tarde se le diagnosticara síndrome postcovídico o de agotamiento. Para aquellas con más de ocho visitas, la probabilidad era cinco veces mayor. Agnes af Geijerstam, médico de la Academia Sahlgrenska, subraya que se trata de síntomas físicos reales. No se trata de gente que acude al centro de salud innecesariamente, sino de personas con síntomas corporales reales. Pueden tener una sensibilidad subyacente", afirma. Destaca las dificultades para diagnosticar los efectos a largo plazo del virus, como el postcovídico, ya que los síntomas son comunes y podrían indicar cualquier cosa. Los criterios de diagnóstico actuales son demasiado amplios y abarcan a muchos pacientes no relacionados con el postcovídico. En muchos de estos casos, se trataba de personas que seguían experimentando síntomas después de que la atención primaria hubiera agotado todos los métodos. La cuestión es entonces qué recursos deben asignar para abordar el problema'. El estudio pone en tela de juicio la idea de que el postcovídico es únicamente una consecuencia directa del covídico-19. Agnes af Geijerstam señala que la mala salud previa puede influir en los diagnósticos, y que la pandemia actuó como desencadenante para muchas mujeres. La investigación se publicó en la revista Journal of Primary Health Care.