En Cuba, las remesas enviadas por emigrantes son vitales para cubrir gastos diarios y proyectos mayores, distribuidas por couriers como Naychel, quien estima haber entregado más de un millón de dólares en tres años. El sistema opera a través de agencias que usan plataformas como Zelle, evitando canales bancarios oficiales debido a restricciones. Incluye tanto dinero en efectivo como envíos en especie, esenciales en un contexto de turismo bajo y misiones médicas reducidas.
Naychel, courier de remesas con tres años de experiencia, calcula haber distribuido más de un millón de dólares. Las transferencias comunes son de 50, 100 o 200 dólares, convertidos a pesos cubanos para gastos diarios. Cantidades mayores, como 30.000 dólares, se usan para comprar casas, autos o negocios, como un nightclub financiado parcialmente desde Estados Unidos, relató Naychel. “El más grande fue 30.000 dólares”, recordó. El proceso inicia en Miami o Madrid con depósitos en Zelle o PayPal, llegando a receptores en menos de dos horas vía agencias y couriers. Un dueño de restaurante en Camagüey explicó el esquema: dólares del exterior financian importaciones para negocios privados, pagadas en pesos que luego se entregan por las remesas, evitando traslados de divisas. “Es un esquema que funciona para todos”, afirmó. Jose Miguel Medina, jubilado en Camagüey, usa remesas de sus nietos en Alemania y EE.UU. para reparar su casa, beneficiando también a proveedores y trabajadores. La socióloga Denisse Delgado destaca su impacto 'diferenciador': cubren necesidades básicas y capital para iniciativas privadas, pero generan desigualdades. Cifras varían: hasta 70% de adultos reciben remesas, según algunos; CNN estimó 26% de familias con 2.200 dólares anuales promedio y 2.500 millones para Cuba en 2015-2020. Tras la cancelación de la licencia de Western Union en la era Trump, 84% fluyen por canales independientes, con riesgos de tráfico de divisas y lavado. Un caso: mujer cubano-estadounidense arrestada por transportar más de 100.000 dólares en 45 viajes entre 2023-2024. Muchas remesas son 'en especie', como María Luisa de Ciego de Ávila trae ropa, suministros quirúrgicos y más, incluyendo kits para 20 operaciones el año pasado.