El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, planteó esta semana un mecanismo de acuerdo global para saldar los reclamos certificados de propiedades nacionalizadas por la Revolución Cubana. Este enfoque, basado en precedentes internacionales, busca resolver la disputa más antigua del hemisferio y podría allanar el camino para el fin del embargo estadounidense. Expertos como Richard Feinberg han detallado propuestas viables para compensaciones accesibles.
La Comisión de Compensación de Reclamos Extranjeros de EE.UU. certificó casi 6.000 reclamos legítimos por un valor principal de 1.900 millones de dólares entre 1959 y 1961, tras la nacionalización de propiedades de ciudadanos y empresas estadounidenses por el gobierno cubano. Con intereses al 6% anual simple, la deuda supera los 9.000 millones de dólares, según estimaciones de Bloomberg; usando tasas de bonos del Tesoro de EE.UU., alcanza unos 5.100 millones en intereses acumulados desde 1960. El 85% de los reclamos, más de 5.000 casos pertenecientes a individuos, suman solo 229 millones de dólares, mientras que 899 corporaciones representan el 88% del valor disputado, incluyendo grandes como ITT, Exxon y Texaco. Los diez mayores reclamos totalizan casi 960 millones de dólares, entre ellos la Cuban Electric Company y empresas azucareras. Fernández de Cossío propuso el mecanismo de pago global diseñado originalmente por la Comisión: los gobiernos negocian un monto total que Cuba transfiere al Tesoro de EE.UU. para distribución proporcional. Cuba ha aplicado acuerdos similares con Canadá (1980), Reino Unido (1978), Francia (1967), España (1967) y Suiza (1967). El economista Richard Feinberg, del Brookings Institution, calculó en 2015 que pagar el principal sin intereses en diez años requeriría 190 millones anuales, viable con 3,4% de las exportaciones cubanas de entonces. Para individuos, un tope de 1 millón por caso reduciría el costo a 171 millones, o menos de 18 millones al año, cerrando el 85% de los casos. Las corporaciones podrían optar por el acuerdo global o negociar directamente, aunque Feinberg destaca problemas de credibilidad del régimen cubano. Fuentes de financiamiento incluyen ingresos por exportaciones, un impuesto turístico de 50 dólares por visitante (50-100 millones anuales) y reintegración a instituciones como el FMI y el Banco Mundial.