Un informe de un think tank australiano propone que Japón y Australia dividan esfuerzos para fortalecer lazos con naciones insulares del Pacífico, con el objetivo de mantener líneas de suministro críticas y evitar que China establezca un punto de apoyo militar en una guerra potencial. En un conflicto regional iniciado por Pekín, Estados Unidos se centraría en el combate directo con China, dejando a los aliados la mayor responsabilidad de proteger sus cadenas de suministro.
A medida que Japón y Australia profundizan su asociación estratégica, un informe del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI) recomienda dividir responsabilidades para mejorar las relaciones con las naciones insulares del Pacífico. El objetivo es asegurar líneas de suministro vitales y bloquear la presencia militar de China en la región durante un posible conflicto.
Programado para publicarse el viernes, el informe destaca que en una guerra regional iniciada por Pekín, Estados Unidos priorizaría el enfrentamiento directo con China, requiriendo que los países aliados asuman gran parte de la carga para proteger sus redes logísticas.
"Las líneas marítimas de suministro que conectan a Australia y Japón entre sí, y con su aliado estadounidense, se convertirían en objetivos chinos, ya que podrían determinar el resultado de un conflicto regional", declaró el autor del informe, el analista senior de ASPI Alex Bristow.
Esta propuesta subraya las preocupaciones por la creciente influencia de China en el Pacífico, posicionando a Japón y Australia como aliados cuasi-clave en el mantenimiento de la estabilidad regional mediante esfuerzos coordinados.