Un nuevo estudio interespecies revela que las sustancias químicas presentes en productos cotidianos están reduciendo la fertilidad tanto en animales como en seres humanos. La investigación destaca cómo la contaminación y el aumento de las temperaturas agravan estos efectos. Los científicos exigen regulaciones más estrictas para abordar este problema creciente.
Una revisión revisada por pares publicada en abril reúne pruebas provenientes de invertebrados, peces, reptiles, mamíferos y seres humanos. El estudio identifica los ftalatos, bisfenoles, PFAS y microplásticos como factores clave en el daño reproductivo. Estas sustancias aparecen en placentas, testículos y muestras de semen humanos, lo que refleja los efectos observados en caracoles de fango, caimanes y tortugas marinas.