Las bacterias intestinales que reciclan los estrógenos de vuelta al torrente sanguíneo son mucho más abundantes en las personas de sociedades industrializadas que en los cazadores-recolectores y agricultores rurales, según un nuevo estudio. Los investigadores hallaron una capacidad de reciclaje hasta siete veces mayor en las poblaciones urbanas. Estos hallazgos plantean interrogantes sobre el posible impacto en la salud derivado de unos niveles hormonales elevados.
Rebecca Brittain, de la Facultad de Medicina de la Universidad Jaguelónica en Polonia, y su equipo analizaron datos del microbioma intestinal de cientos de personas de 24 poblaciones de todo el mundo. Estas incluyeron cazadores-recolectores de Botsuana y Nepal, agricultores rurales de Venezuela y Nepal, y habitantes urbanos de Filadelfia y Colorado. El estudio midió las secuencias genéticas de las enzimas beta-glucuronidasas, que eliminan las marcas de las hormonas sexuales excretadas, como los estrógenos, permitiendo su reabsorción en la sangre. Los grupos industrializados mostraron hasta siete veces más de estas secuencias y el doble de diversidad en comparación con los grupos no industrializados. La edad, el sexo y el IMC no tuvieron efecto sobre estos patrones, pero los bebés alimentados con fórmula presentaron hasta tres veces más capacidad y 11 veces más diversidad que los bebés amamantados. “No sabemos cómo respondería el cuerpo a este mayor aporte”, señaló Brittain. “Pero las implicaciones podrían ser bastante grandes”. El equipo observó que un mayor reciclaje podría provocar niveles elevados de estrógenos en sangre, lo que afectaría potencialmente a la fertilidad y al riesgo de cáncer, aunque podría beneficiar a quienes tienen niveles hormonales bajos. “Por lo general se asume que un mayor reciclaje de estrógenos es perjudicial”, añadió Brittain. “No creo que sea una suposición justa. Para algunas personas con niveles de estrógenos realmente bajos, esto podría ser algo bueno”. Katherine Cook, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest, calificó el estudio de interesante por destacar el papel del microbioma en la salud, aunque señaló algunas limitaciones, como el hecho de que todas las muestras industrializadas procedían de Estados Unidos. El grupo de Brittain planea realizar más investigaciones sobre los factores del estilo de vida que impulsan estas diferencias. Los hallazgos aparecen en PNAS.