La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum avanza sin texto público, generando desacuerdos entre aliados como el PVEM y el PT, quienes resisten recortes presupuestales y cambios en plurinominales. Críticos como José Woldenberg advierten que podría erosionar la pluralidad política, mientras el gobierno busca reducir costos y profundizar la democracia. La iniciativa se presentará en febrero al Congreso para su aprobación en marzo.
La reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum ha entrado en una fase crítica, marcada por opacidad y disputas internas en la coalición gobernante. Según Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, 'ahorita estamos discutiendo la nada jurídica, porque no hay nada. Solo expresiones mediáticas'. Solo un círculo cercano, incluyendo a Pablo Gómez, conoce los detalles, lo que ha generado tensiones con aliados como el PVEM y el PT, reticentes a reducir presupuestos a partidos en un 30-50% y eliminar plurinominales, que beneficiaron a sus legisladores.
José Woldenberg, expresidente del IFE, alertó en entrevista que la 4T debe reconocer la legitimidad de otras fuerzas políticas, ya que 'la premisa que tiene la coalición gobernante es que ellos tienen la verdad en un puño'. Advirtió que la reforma parece 'desde el gobierno para el gobierno', arriesgando la pluralidad construida desde los años 70 hasta 2018. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, enfatizó contra el nepotismo, declarando en reunión privada: 'Cómo es posible que le quieras heredar a un hijo o a una esposa el poder. Eso se va a acabar'.
Entre las propuestas discutidas en foros simulados, figuran el voto de mexicanos en el extranjero, fiscalización de recursos, revocación de mandato empatada con elecciones de 2027 y mayor participación ciudadana. Críticos ven en estos cambios un intento de perpetuar a Morena, concentrando poder tras capturar el Judicial y el Legislativo. El recorte al INE podría comprometer la equidad, limitando casillas y ciudadanización. La oposición, como PAN, PRI y MC, guarda silencio, mientras Woldenberg urge diálogo para evitar erosionar la legitimidad democrática.
El proceso, sin consenso amplio, busca aprobación constitucional en marzo y legal en abril, profundizando la democracia según Monreal, pero amenazando contrapesos en un contexto de sobrerrepresentación de Morena.