Un incremento en la demanda de instalaciones solares en Filipinas ha desbordado a la industria local, obligando a los instaladores a rechazar clientes o imponer esperas más largas debido a la escasez de suministro proveniente de China. La oleada surge del temor a un aumento en los precios del combustible después de que el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán cerrara el estrecho de Ormuz. Los instaladores informan que los clientes buscan ahora con urgencia la energía solar por motivos de seguridad energética.
La industria solar local, que depende de componentes de China, lucha por satisfacer el repentino aumento de la demanda. “Tuvimos que rechazar a algunos porque la historia de todos es: ‘Lo quiero ahora mismo’”, comentó Richmond Reyes, presidente de EcoSolutions PH, a Rappler en una entrevista. Los precios de los paneles solares se han disparado hasta un 30%, los rieles de aluminio se han triplicado y una batería de alta calidad que antes costaba 85.000 pesos ahora supera los 100.000 pesos. Reyes explicó que evitan acumular existencias debido a la rápida evolución de la tecnología. Los clientes que antes se quejaban de los costes ahora regresan para preguntar por disponibilidad. El detonante es el impacto de la guerra: el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán cerró el estrecho de Ormuz, disparando los precios del combustible y avivando los temores de cortes de energía o facturas de electricidad más elevadas. El 10 de abril, el Centro para la Energía, la Ecología y el Desarrollo advirtió sobre un posible aumento de 5 pesos por kWh en el área de Meralco, mientras que la secretaria de Energía, Sharon Garin, predijo solo un incremento mínimo de 30 a 40 centavos por kWh. En Visayas y Mindanao, las esperas son más largas debido al transporte desde Manila: dos semanas hasta Cebú, según Lito Villar de Clean Energy Advocates. Helios pasó de atender a tres clientes mensuales a siete semanales. Se necesitan más trabajadores cualificados, señaló Brenda Valerio de New Energy Nexus Philippines, organización que apoya a la New Energy Academy, la cual contaba con 636 graduados hasta 2025.