Mientras el bloqueo del estrecho de Ormuz persiste a finales de marzo de 2026 —con reportes iniciales indicando que los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril—, Indonesia se enfrenta a la vulnerabilidad de sus combustibles importados, pero ve oportunidades en sus vastas reservas de minerales críticos para fomentar la adopción de vehículos eléctricos y reducir costes.
La gran dependencia de Indonesia de los combustibles fósiles importados, que cubren entre el 60 y el 70 por ciento de las necesidades de petróleo con una producción nacional de aproximadamente 600.000 barriles diarios, amplifica el impacto de esta crisis. Un aumento de 1 dólar por barril en el precio del petróleo añade entre 8 y 10 billones de rupias a los subsidios; a un nivel de 90-100 dólares por barril, esto podría alcanzar los 300 billones de rupias anuales.
No obstante, el país cuenta con reservas estratégicas: 6.740 millones de toneladas de recursos de níquel (3.130 millones en reservas), 18.336 millones de toneladas de recursos de cobre (2.860 millones en reservas), 7.790 millones de toneladas de bauxita y 8.270 millones de metros cúbicos de recursos de estaño, según datos del Ministerio de Energía y Recursos Minerales de diciembre de 2024. Fabby Tumiwa, director ejecutivo del Institute for Essential Services Reform, señaló: “En medio de las crecientes tensiones geopolíticas y la competencia mundial por los minerales críticos, las reservas de níquel, cobre, bauxita y estaño de Indonesia la sitúan estratégicamente como base de la industria”.
Los expertos instan a acelerar la adopción de vehículos eléctricos: un millón de coches eléctricos ahorra 1,25 millones de kilolitros de fuelóleo al año, mientras que 5 millones de motocicletas eléctricas ahorran 1,75 millones de kilolitros, lo que supone un ahorro total de divisas de 30-40 billones de rupias. El observador automotriz Martinus Pasaribu reclama políticas integradas sobre incentivos fiscales, infraestructura de carga y un ecosistema nacional de vehículos eléctricos para mitigar las tensiones presupuestarias.