Un parque solar construido sobre terrenos de turbera restaurados en Alemania alberga más tipos de aves que los campos agrícolas cercanos, según una nueva investigación. Los resultados sugieren que combinar energías renovables con la restauración del hábitat puede favorecer la biodiversidad al tiempo que se almacena carbono.
El estudio se centró en un emplazamiento de 30 hectáreas desarrollado por Wattmanufactur, donde la construcción de caminos en 2020 ayudó a rehumedecer el terreno al bloquear las zanjas de drenaje. Investigadores de la Universidad de Greifswald registraron especies de humedal como lavanderas blancas, escribanos palustres y garzas reales, junto con aves forestales como bisbitas arbóreos y gorriones molineros. Por el contrario, los campos de heno cercanos solo albergaban especies de pastizal como el jilguero europeo. Las grabaciones de audio mostraron que los paneles solares servían de posadero para aves rapaces como ratoneros y cernícalos. Hanna Rae Martens, quien participó en la investigación, señaló que el proyecto creó un hábitat para especies en peligro de extinción y de humedales sin destruir las ya existentes. Catherine Waite, de la Universidad de Cambridge, afirmó que son necesarios más estudios para comparar los resultados con turberas renaturalizadas que no cuenten con infraestructuras solares. Alemania ha restaurado muchas menos turberas que el Reino Unido, que ha recuperado 2500 kilómetros cuadrados, una décima parte de su superficie total dañada. El emplazamiento de Wattmanufactur es uno de los cinco parques solares que funcionan en turberas renaturalizadas en todo el país.