El primer ministro Li Qiang convocó el lunes una sesión de estudio del Consejo de Estado, en la que instó a mantener una "mentalidad de mínimos" para asegurar el suministro energético. A la reunión, a la que asistieron el viceprimer ministro Ding Xuexiang y otros diputados, se centró en la coordinación de la seguridad energética y la transformación del sector. Li subrayó la necesidad de estar alerta ante las turbulencias internacionales y la creciente demanda energética de China.
Pekín está examinando su estrategia energética mientras China intenta navegar el impacto de una crisis naviera en el estrecho de Ormuz que corre el riesgo de convertirse en un lastre económico a largo plazo. Según Xinhua, el primer ministro Li Qiang calificó la seguridad energética como un pilar de la estabilidad nacional durante la sesión de alto nivel del Consejo de Estado celebrada el lunes.
"Dadas las turbulencias en la situación internacional y el crecimiento constante de la demanda energética de China, debemos mantener la vigilancia y una mentalidad de mínimos para mejorar la resiliencia y asegurar los suministros", argumentó Li.
El almacenamiento de petróleo realizado por China antes de la crisis ha mitigado algunos golpes para las empresas y los medios de subsistencia. Sin embargo, la dependencia del país de las importaciones de petróleo (alrededor del 70 por ciento de sus necesidades, incluidas las que llegan a través de Ormuz) se considera una vulnerabilidad estratégica. El lunes, el presidente Xi Jinping dijo al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en una llamada que el estrecho debía permanecer abierto, marcando la primera vez que un líder chino pide abiertamente la reapertura de la vía navegable bloqueada que está perturbando el transporte marítimo mundial, los flujos energéticos y las cadenas de suministro.
Pekín contempla el carbón y el gas ruso como opciones para compensar la dependencia del crudo importado.