Un nuevo análisis proyecta que el calor impulsado por el clima podría privar a las personas de un sueño significativo para finales de siglo, con efectos en cascada en el desarrollo cognitivo y los ingresos globales.
Investigadores dirigidos por Bowen Chu en la Universidad de Nankín relacionaron los datos existentes sobre temperatura y sueño con estudios sobre el descanso infantil y la productividad a lo largo de la vida. Bajo un escenario de altas emisiones, estiman una pérdida de sueño anual promedio de 16,4 horas por persona para la década de 2100 en comparación con la línea base de 2001-2010.
Se proyecta que los mayores impactos afectarán al sur y este de África y al sur y este de Asia. El estudio calcula un costo económico global derivado de la reducción de la inteligencia de aproximadamente 2,86 billones de dólares para la década de 2100, esperándose mayores pérdidas de coeficiente intelectual por persona en las regiones de menores ingresos.
Los hallazgos se basan en una suposición de no adaptación y en una trayectoria de altas emisiones que podría calentar el mundo 2,4°C para 2060. Los autores señalan que las rutas de menores emisiones reducirían el daño proyectado.