Los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial están provocando un aumento de la temperatura de la superficie terrestre de 2 °C de media en las proximidades de sus ubicaciones, con extremos que llegan a los 9,1 °C, según investigadores de la Universidad de Cambridge. Los efectos térmicos se extienden hasta 10 kilómetros, afectando potencialmente a más de 340 millones de personas en todo el mundo. Los hallazgos provienen de un estudio que analizó datos satelitales durante las dos últimas décadas.
Un equipo de investigadores dirigido por Andrea Marinoni en la Universidad de Cambridge examinó mediciones satelitales de la temperatura de la superficie terrestre de los últimos 20 años, contrastándolas con la ubicación de más de 8.400 centros de datos de IA. Para aislar el impacto de los centros, se centraron en instalaciones situadas lejos de áreas densamente pobladas, teniendo en cuenta otras posibles influencias en las lecturas de temperatura. Su análisis reveló un aumento medio de la temperatura de 2 °C (3,6 °F) en los meses posteriores a la entrada en funcionamiento de un centro de datos, con casos extremos que mostraron un incremento de 9,1 °C (16,4 °F). El calentamiento persistió hasta 10 kilómetros de distancia de las instalaciones, disminuyendo solo un 30 por ciento a los siete kilómetros. Marinoni describió los resultados como "bastante sorprendentes" y advirtió: "Esto podría convertirse en un problema enorme". La firma inmobiliaria JLL prevé que la capacidad global de los centros de datos se duplicará entre 2025 y 2030, con la IA impulsando la mitad de ese crecimiento en medio de una creciente demanda de energía. Utilizando datos de población, el equipo estimó que más de 340 millones de personas residen a menos de 10 kilómetros de dichas instalaciones, experimentando condiciones más cálidas de lo que lo harían de otro modo. Regiones específicas como el Bajío mexicano y la provincia española de Aragón registraron aumentos inexplicables de 2 °C entre 2004 y 2024. Chris Preist, de la Universidad de Bristol, señaló los matices de los hallazgos y pidió más investigación para distinguir el calor derivado de la computación frente al que absorben las propias estructuras al exponerse a la luz solar. Marinoni sostuvo que los centros de datos elevan las temperaturas del suelo independientemente de la causa e instó a la prudencia en su diseño y desarrollo. El estudio aparece en arXiv con el DOI arXiv:2603.20897.