Las comunidades rurales de EE. UU. se resisten a la expansión de los centros de datos

Los residentes de zonas rurales de todo Estados Unidos se oponen a nuevos proyectos de centros de datos por preocupaciones sobre el suministro de agua, los costos de la energía y la pérdida de tierras agrícolas. En el condado de Tazewell, Illinois, los habitantes lograron bloquear una instalación propuesta tras intensas reuniones municipales y peticiones. La reacción pone de manifiesto las tensiones entre el crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial y las necesidades agrícolas.

Michael Deppert, agricultor y presidente de la Oficina Agrícola del condado de Tazewell, temía que un centro de datos a trece kilómetros de sus campos agotara un acuífero compartido, amenazando el riego de calabazas, maíz y soja. Los residentes llenaron las reuniones del consejo municipal y reunieron firmas, lo que llevó a la promotora Western Hospitality Partners a cancelar el proyecto. Deppert declaró: “Simplemente no puedes cruzarte de brazos y dejar que todo el mundo haga lo que quiera”. Una resistencia similar ha surgido en estados desde Illinois hasta Virginia Occidental e Indiana, donde la oposición incluye amenazas como disparos contra la casa de un legislador con una nota que decía “no a los centros de datos”. En Texas, el Comisionado de Agricultura, Sid Miller, advirtió contra la instalación de centros de datos en tierras agrícolas de primera calidad, calificándolo de amenaza para el suministro de alimentos. Los centros de datos se están trasladando a zonas rurales en busca de terrenos baratos y beneficios fiscales; el 67 por ciento de las instalaciones previstas se encuentran en dichas ubicaciones, según el Pew Research Center. En los últimos tres años se han construido en EE. UU. más de 160 nuevos centros centrados en inteligencia artificial, lo que supone un aumento del 70 por ciento, según datos de Bloomberg. Miquel Vila, de Data Center Watch, señaló: “Las comunidades rurales se han convertido en un objetivo”. Aunque algunos agricultores como Jamie Walters, cerca de DeKalb, Illinois, ven con buenos ojos los arrendamientos para energía solar y el apoyo a los centros de datos, otros lamentan el aumento de los precios de la tierra que dificulta su expansión. La presión sobre el agua y la energía preocupa a muchos: dos quintas partes de los centros de datos de EE. UU. se encuentran en zonas con alto estrés hídrico y podrían consumir miles de millones de galones al año para 2028, según previsiones de los investigadores del Lawrence Berkeley Laboratory. En DeKalb, las instalaciones de Meta utilizan hasta 1,2 millones de galones diarios, aunque las medias son menores, según el alcalde Cohen Barnes, quien atribuye a la empresa la financiación escolar mediante impuestos sobre bienes inmuebles.

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