Thomas Nilsson, jefe del servicio de inteligencia Must de Suecia, explica al Financial Times que la economía de Rusia es peor de lo que informa el Kremlin. El Kremlin manipula las estadísticas y podría incluso engañar al propio presidente Vladímir Putin sobre la magnitud de la crisis. A pesar de estos problemas, se espera que Putin continúe la guerra en Ucrania.
Thomas Nilsson, jefe del servicio de inteligencia militar sueco Must, advierte en una entrevista con el Financial Times sobre la crisis económica de Rusia. Afirma que las cifras oficiales están adornadas y que la inflación se acerca más al 15 por ciento, a pesar de los informes del Kremlin que la sitúan en torno al 6 por ciento. El PIB de Rusia cayó un 1,8 por ciento en enero y febrero, y el banco central advierte sobre el empeoramiento de las condiciones de exportación e importación.
Según Nilsson, el precio del petróleo de los Urales debe mantenerse por encima de los 100 dólares por barril durante un año completo para cubrir el déficit presupuestario, que ha sido subestimado en unos 275 mil millones de coronas suecas. Un alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán empeoraría la situación debido a la caída de los precios del petróleo. El Kremlin manipula sistemáticamente las cifras para ocultar los costes de las sanciones y de la guerra.
"Siguen teniendo un problema sistémico. No es un modelo de crecimiento sostenible producir material para la guerra que luego es destruido en el campo de batalla", afirma Nilsson. Sugiere que es posible que Putin no reciba información precisa: "Si has creado un sistema como el de Putin, puede que él no sepa cuán mala es realmente la situación económica".
Rusia está "viviendo con tiempo prestado" y se enfrenta a dos escenarios: un declive prolongado o un choque, según Nilsson. Torbjörn Becker, director del Instituto Europeo de Estudios Japoneses, cree que Putin continuará la guerra: "Probablemente esté dispuesto a sacrificar bastantes otras cosas para mantener la guerra en marcha". El propio Putin ha admitido que la economía es débil.