Tras la cruda advertencia del CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, sobre una inminente escasez de energía, otros líderes empresariales franceses como Bernard Arnault de LVMH y Benoit Bazin de Saint-Gobain expresan su creciente alarma por las consecuencias económicas de dos meses de conflicto entre EE. UU. e Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. El presidente Macron intenta tranquilizar, pero las preocupaciones aumentan.
A medida que la guerra entre Estados Unidos e Irán entra en su tercer mes, con el bloqueo del estrecho de Ormuz —que interrumpe el 20 % del petróleo mundial— persistiendo a pesar de un alto el fuego, los ejecutivos franceses son cada vez más vocales. Basándose en las declaraciones de Pouyanné del 24 de abril en la conferencia de Ifri sobre una "era de escasez de energía" en dos o tres meses, el presidente de LVMH, Bernard Arnault, dijo a los accionistas el 23 de abril: «El mundo se encuentra ahora en una crisis bastante seria en Oriente Medio». El CEO de Saint-Gobain, Benoit Bazin, añadió: «La crisis es profunda y se está extendiendo por todas partes. Pesará sobre la economía mundial». Si bien los efectos en los sectores franceses siguen siendo limitados por el momento, la situación aún no es catastrófica. El presidente Emmanuel Macron, durante un viaje a Atenas, restó importancia a los riesgos: «Creo que puedo decirles en esta etapa que la situación está bajo control. Hoy, la situación no nos lleva a contemplar ninguna escasez». Sin embargo, las preocupaciones de los líderes empresariales están aumentando ante la continuación del bloqueo.