Alberto Tovar advierte en El Financiero sobre los riesgos de que los líderes se desconecten de la operación diaria, lo que puede llevar a decisiones desconectadas de la realidad. En su columna, enfatiza la importancia de involucrarse para comprender y mejorar los sistemas de trabajo sin caer en el micromanagement.
En una columna publicada el 13 de febrero de 2026 en El Financiero, Alberto Tovar reflexiona sobre la delegación en el liderazgo empresarial. Señala que, aunque es esencial delegar, esta práctica puede servir como excusa para perder contacto con la realidad operativa, resultando en decisiones bien intencionadas pero poco prácticas.
Tovar aclara que no promueve el micromanagement obsesivo, sino un involucramiento que permita comprender el flujo de trabajo, las decisiones críticas y los puntos donde se pierde valor. Cita una investigación de Harvard Business Review que indica que líderes en grandes empresas dedican tiempo a estos aspectos para fortalecer los sistemas.
El impacto cultural es significativo: un líder que muestra interés genuino en la calidad del trabajo envía un mensaje más poderoso que cualquier presentación de valores corporativos. En contraste, un directivo distante puede hablar de excelencia, pero su falta de cercanía contradice ese discurso.
Otro beneficio es la mejora en la calidad de la información. A mayor distancia jerárquica, los reportes se distorsionan y los problemas se suavizan. Como ejemplo, menciona a Jeff Bezos, quien durante la pandemia se involucró personalmente en logística, seguridad de trabajadores y cadena de suministro en Amazon, reduciendo así la brecha entre planes y ejecución.
Tovar subraya límites: la cercanía debe ser observación y ajuste respetuoso, no invasivo ni sustitutivo del equipo. En tiempos de incertidumbre como los previstos para 2026, este enfoque permite detectar señales tempranas. Finalmente, insiste en que delegar sin presencia genera ceguera organizacional.