El Día de Negros, celebrado el 5 de enero en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, rememora un breve respiro de libertad concedido a los esclavos durante la Colonia española. Esta tradición surgió de reclamos y resistencias contra la esclavitud, asociada al rey Melchor. Con el tiempo, se integró al carnaval mediante bailes, tambores y el juego de pintarse con carbón.
El Día de Negros en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto tiene raíces profundas en la historia de la esclavitud colonial. Celebrado cada 5 de enero, esta fecha conmemora el “día del indulto” o “día de descanso para los negros”, una concesión de la Corona española en respuesta a reclamos, resistencias y levantamientos de esclavos que vivían en condiciones extremas. Esta jornada se otorgaba en vísperas del Día de Reyes y se vinculaba al rey Melchor, reconocido como el rey negro.
Según investigaciones citadas por Corpocarnaval, al enterarse de la noticia, los esclavos salían a las calles a bailar, tocar tambores y pintarse el rostro con carbón. Esta práctica se extendía a otras personas, incluidos los blancos, como una forma de compartir la celebración sin las divisiones sociales impuestas. El investigador Germán Zarama destaca que este acto rompía temporalmente la rutina de la esclavitud.
La tradición también se conecta con la huida de esclavos que formaron palenques, asentamientos de negros libres en zonas apartadas del norte de Nariño, cerca del cerro de Cumbal, rutas al valle del Chota y antiguas haciendas. Con el paso del tiempo, estas expresiones se integraron al carnaval: el uso de cosméticos negros, el contacto entre participantes y el “juego de la pintica” se consolidaron el 5 de enero.
La historiadora Lydia Inés Muñoz Cordero explica que este juego permite un encuentro directo entre las personas, donde nadie queda al margen y lo individual pasa a segundo plano. Elementos como la música, máscaras y danzas, presentes en Pasto desde el siglo XVII, y la chirimía en las comparsas, reflejan una mezcla de aportes africanos, indígenas y europeos.
Aunque el juego de negritos se practicó en ciudades como Popayán desde el siglo XIX, en Pasto adquirió mayor fuerza durante el siglo XX y se extendió a otros municipios de Nariño. Así, el Día de Negros no solo es una fiesta, sino un recordatorio del origen afro del carnaval y el significado perdurable de ese día de libertad.