El hoyo 16 de TPC Scottsdale se ha transformado de un simple par 3 en una arena exagerada a lo largo de casi cuatro décadas. Originalmente diseñado como un sólido par 3 en 1986, ahora alberga multitudes ruidosas durante el WM Phoenix Open, con abucheos, proyectiles de cerveza y payasadas virales de jugadores. Esta evolución refleja cambios más amplios en equipo, cultura y atmósfera del torneo.
Jay Morrish, que codeseñó el campo en 1986 con Tom Weiskopf y aportes de Howard Twitty, vio inicialmente el hoyo 16 de TPC Scottsdale como un 'sólido par 3', imaginando golpes con un hierro 7 u 8. El campo albergó su primer Phoenix Open en 1987, y el torneo, ahora WM Phoenix Open, ha permanecido allí desde entonces. Los avances en equipo han acortado el golpe requerido a un wedge corto para muchos pros. La transformación del hoyo en el lugar más caótico del golf ha sido gradual pero dramática. En el entorno del desierto de Sonoran, el evento ha pasado de animado a bullicioso, con el 16 encarnando esta evolución. Los fans abuchean malos golpes, lanzan vasos de cerveza y crean una atmósfera similar a una arena de gladiadores, lejos del decoro de los patrons de los Masters. Momentos clave aceleraron su notoriedad. El ace de Tiger Woods en 1997 fue un punto de inflexión. Carreras de caddies desde el tee al green añadieron locura pero fueron prohibidas después de 2013. Las reacciones de los jugadores varían: algunos abrazan el caos, otros lo resisten. En 2002, Chris DiMarco hizo remover a un heckler que gritó 'Noonan' sobre un putt, refiriéndose a Caddyshack. Más recientemente, en 2022, Harry Higgs levantó su camisa para mostrar su barriga, y Joel Dahmen se quitó la parte superior por completo, volviéndose viral y recibiendo una reprimenda del PGA Tour. Los organizadores del torneo equilibran el fomento del entusiasmo con el control. En 2024, el clima húmedo y los retrasos crearon un pantano de fans sobrepasados. Morrish, que murió en 2015, criticó cómo la evolución de palos y bolas había 'destruido la estrategia' del tramo final, convirtiendo el hoyo en 'un punto de reunión para la porción indebidamente entusiasta y desafiada por la sobriedad de la galería'. Hoy, decenas de miles llenan las gradas, con cervezas fluyendo, barrigas expuestas en las tribunas y ruido rivalizando con una carrera de NASCAR, todo en exhibición durante el evento actual.