El presidente Donald Trump anunció un aumento en los aranceles temporales a las importaciones de Estados Unidos del 10% al 15%, tras un revés de la Corte Suprema. Esta medida global afectará sectores clave de las exportaciones colombianas, como café, flores y petróleo, según análisis de AmCham Colombia. Aunque algunos productos podrían quedar exentos, cerca de un tercio de la canasta exportadora enfrentará el recargo adicional.
La Corte Suprema de Estados Unidos frenó el uso de una ley de emergencia para imponer aranceles generalizados, limitando la autoridad presidencial sin aprobación del Congreso. En respuesta, Trump activó otra herramienta legal que permite recargos temporales por motivos de balanza de pagos o seguridad económica nacional, manteniendo inicialmente un 10% y anunciando el sábado un alza al 15%.
Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones colombianas, con miles de empleos en sectores como café, flores, petróleo, minería, agroindustria e industria dependiendo de ese mercado. El recargo encarece los productos colombianos para compradores estadounidenses, afectando ventas y márgenes de ganancia.
Según el análisis de AmCham Colombia, las exportaciones se dividen en tres grupos: un pequeño conjunto claramente excluido, como ciertos bienes con certeza jurídica; un grupo amplio potencialmente exento, dependiendo de la clasificación arancelaria exacta, que incluye café verde, petróleo crudo, oro y banano, representando una porción significativa; y un tercio afectado directamente, como flores, aceite de palma y productos industriales, que generarán miles de empleos en riesgo.
Trump criticó el fallo de la Corte como “ridícula, mal redactada y extraordinariamente antiamericana”, afirmando que socios comerciales han “estafado a Estados Unidos durante décadas”. La medida es global, afectando a múltiples países de manera similar, lo que encarece el comercio internacional y genera incertidumbre, aunque no está dirigida específicamente contra Colombia.
Esto demuestra que la política comercial de Trump seguirá usando instrumentos para presionar económicamente, pese a los límites judiciales.