El grooming infantil ha generado debates en Indonesia tras la publicación del libro Broken Strings de Aurelie Moeremans. La Dra. Rohimi Zam Zam, experta en psicología de la Universitas Muhammadiyah Jakarta (UMJ), enfatiza que esta manipulación psicológica causa traumas profundos en los niños. Se insta a padres y educadores a mejorar la educación y la supervisión para prevenir la explotación sexual.
El fenómeno del grooming infantil está ahora en el punto de mira en Indonesia, desencadenado por el libro Broken Strings de Aurelie Moeremans. El grooming infantil se define como un proceso de manipulación psicológica por parte de adultos para construir confianza y apego emocional con niños o adolescentes, con el fin de acosar o explotarlos sexualmente. La Dra. Rohimi Zam Zam, S.Psi., SH, M.Pd, Psi, experta en psicología de la UMJ, que también es presidenta de PP 'Aisyiyah y lectora en PG-PAUD en la Facultad de Educación de la UMJ, describe el grooming infantil como un problema grave y cada vez más alarmante. «Los perpetradores suelen hacerse pasar por amigos, figuras de confianza o fuentes de atención y seguridad, reduciendo gradualmente las defensas de la víctima y su entorno», declaró el martes (27 de enero de 2026). El proceso es gradual: los perpetradores se hacen pasar por amigos o figuras de confianza, construyen confianza y lazos emocionales para bajar las defensas de la víctima, engañan a la familia y explotan las vulnerabilidades emocionales del niño debido a la soledad o problemas familiares. Esto puede ocurrir de forma directa o a través de medios digitales como plataformas sociales y juegos en línea. Los impactos en los niños son graves, incluyendo traumas psicológicos profundos, ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático (PTSD) y problemas de comportamiento como agresividad, retraimiento social, dificultad para formar relaciones saludables, confusión de identidad y vergüenza prolongada. Para la prevención, Rohimi enfatiza la educación continua. Los padres deben enseñar límites personales desde temprana edad, fomentar la comunicación abierta y monitorear las actividades digitales de los niños. «La supervisión no es para restringir, sino para proteger», dijo. Los maestros actúan como guardianes de primera línea al comprender los conceptos de grooming infantil, reconocer cambios en el comportamiento de los alumnos y comunicarse con los padres. La sinergia entre hogar, escuela y comunidad es clave para proteger a los niños de los delitos sexuales.