El gobierno de Estados Unidos está considerando imponer aranceles del 100 % a los chips de memoria para fomentar la fabricación nacional. Esta medida podría agravar la crisis actual de aumento de precios de la memoria. Los funcionarios buscan persuadir a los fabricantes de chips para que construyan instalaciones en Estados Unidos.
El potencial de aumentos más pronunciados en los precios de la memoria se cierne mientras EE.UU. contempla aranceles del 100 % sobre chips de memoria importados. Según informes, esta política serviría como herramienta para impulsar a las empresas de semiconductores a establecer producción en Estados Unidos. La amenaza llega en medio de una crisis existente de costos crecientes de memoria, que ya ha impactado a consumidores y empresas. Al imponer tales altos aranceles, el gobierno busca hacer menos viable la fabricación en el extranjero, incentivando estrategias de “construir en América”. Este desarrollo, destacado en análisis recientes, subraya esfuerzos más amplios para fortalecer las cadenas de suministro tecnológicas nacionales. Aunque los detalles de implementación siguen sin aclararse, la propuesta señala una postura agresiva en el comercio de componentes críticos como los chips de memoria. Los consumidores podrían enfrentar precios más altos por dispositivos que dependen de estos chips, desde smartphones hasta computadoras. Observadores de la industria señalan que tales aranceles podrían alterar las dinámicas de suministro globales sin alternativas inmediatas.