Bajo el presidente Trump, el gobierno de EE.UU. ha dado un ultimátum de 180 días a los proveedores globales de minerales críticos para asegurar acuerdos vinculantes de suministros diversificados, reduciendo la dependencia de China. El incumplimiento podría conllevar aranceles y barreras comerciales. La política busca potenciar la seguridad nacional desafiando la dominancia de China en el sector.
El presidente de EE.UU., Trump, ha establecido un plazo de 180 días para que los negociadores aseguren acuerdos vinculantes o ejecutables para el 13 de julio de 2026, garantizando suministros fiables y diversificados de minerales críticos para Estados Unidos. La política va dirigida al control chino sobre tierras raras y otros recursos vitales, advirtiendo a proveedores globales, incluida la Unión Europea, Malasia, India, Canadá, Indonesia y Australia, que negocien acuerdos o enfrenten nuevos obstáculos comerciales. Dirigidas por el Departamento de Comercio y la Oficina del Representante Comercial de EE.UU., las medidas abarcan el aumento de la capacidad de procesamiento entre aliados, la obtención de acuerdos de adquisición para el acceso de EE.UU., la inversión en instalaciones no chinas y el uso de herramientas estabilizadoras del comercio como precios mínimos para mitigar fluctuaciones y volatilidad de precios. Funcionarios como el Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer, y Howard Lutnick enfatizan que la iniciativa se alinea con un enfoque de «America first» para salvaguardar la seguridad nacional. Si no se alcanzan acuerdos para la fecha límite, el presidente está facultado para imponer acciones «remediales» sin revisión adicional, incluyendo aranceles elevados, cuotas o «precios mínimos de importación» obligatorios. Este desarrollo subraya los esfuerzos globales en curso para disminuir la dominancia mineral china, aunque corre el riesgo de intensificar las tensiones comerciales internacionales.