El gobierno del Western Cape ha tranquilizado a los residentes de que el brote en curso de fiebre aftosa no impactará la seguridad alimentaria provincial. El ministro de Agricultura Ivan Meyer enfatizó medidas efectivas de bioseguridad para gestionar la situación. Mientras tanto, el Eastern Cape ha asignado 55 millones de rands para combatir la enfermedad declarada desastre nacional.
La fiebre aftosa (FMD), una enfermedad viral que afecta a animales de pezuña hendida como vacas, cerdos, ovejas y cabras, continúa extendiéndose por las provincias sudafricanas. El gobierno del Western Cape sostiene que este brote no representa una amenaza para los suministros alimentarios locales. El ministro de Agricultura Ivan Meyer declaró que hay protocolos robustos de bioseguridad en vigor para manejar eficazmente la crisis. Meyer destacó la preparación de la provincia, señalando: “Para los ciudadanos del Western Cape, no hay escasez de carne; no habrá un impacto inmediato en el precio de la carne.” Describió la respuesta del gabinete como un esfuerzo serio, trazando paralelos con el manejo del COVID-19. El enfoque involucra a todos los sectores de la sociedad, con agradecimientos a los agricultores y colaboradores por contener la propagación del virus. A nivel nacional, la FMD ha sido declarada desastre. En el Eastern Cape, donde la enfermedad afecta gravemente al ganado, el gobierno ha comprometido 55 millones de rands para acciones inmediatas. El portavoz del Tesoro Phumelele Godongwana explicó que los fondos apoyarán al Departamento de Agricultura en la adquisición de vacunas. Esta medida busca proteger el sector ganadero, asegurar los suministros alimentarios y respaldar los medios de vida de las comunidades rurales en medio de desafíos fiscales. El compromiso provincial subraya los esfuerzos para limitar los efectos socioeconómicos del brote en las regiones.