Las autoridades suecas, lideradas por la Agencia Nacional de Alimentos, lanzan un proyecto de investigación nórdico para entender por qué los adolescentes prefieren las bebidas energéticas a los refrescos. Jóvenes de 15 a 19 años participarán para proponer medidas que reduzcan el consumo. El proyecto se dirige desde Suecia y se espera que concluya en 2027 o principios de 2028.
La semana pasada, la Agencia Nacional de Alimentos (Livsmedelsverket) propuso que las personas menores de 16 años no consuman más de 70 miligramos de cafeína al día. Sin embargo, una lata típica de bebida energética contiene entre 80 y 200 miligramos de cafeína, lo que representa riesgos potenciales para la salud de los jóvenes. Para abordar esto, la agencia inicia ahora un proyecto de investigación nórdico centrado en por qué los jóvenes beben bebidas energéticas. Jóvenes de 15 a 19 años participarán activamente. Revisarán los resultados de un estudio preliminar, se reunirán con expertos y, bajo la guía de facilitadores, discutirán soluciones para reducir el consumo. «Participarán en los resultados de un estudio preliminar, se reunirán con expertos y luego, junto con líderes de discusión, debatirán una solución», dice la toxicóloga de la agencia Sabina Litens Karlsson. El proyecto se dirige desde Suecia como una colaboración entre países nórdicos. El objetivo es desarrollar propuestas concretas basadas en las perspectivas de los propios jóvenes, lo que podría llevar a mejores directrices y campañas contra el consumo de bebidas energéticas entre adolescentes. El contexto es una tendencia creciente en la que se eligen bebidas energéticas en lugar de refrescos tradicionales, a pesar de su mayor contenido de cafeína y posibles efectos en el sueño y la salud.