Cuba ha aceptado una donación de ayuda humanitaria de Estados Unidos, canalizada a través de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU., para apoyar la recuperación tras el paso del huracán Melissa en octubre de 2025. Sin embargo, el gobierno cubano critica la falta de comunicación oficial por parte de Washington y advierte contra el uso político de la asistencia. La ayuda se dirige a las víctimas sin condiciones, como parte de los esfuerzos más amplios de recuperación en la isla.
El huracán Melissa azotó Cuba el 29 de octubre de 2025, iniciando de inmediato esfuerzos intensos de recuperación y recibiendo asistencia solidaria desde el principio. Setenta y siete días después, el 14 de enero de 2026, el Departamento de Estado de EE.UU. anunció públicamente que parte de la ayuda humanitaria llegaría al país. Sin embargo, no hubo comunicación oficial alguna del gobierno estadounidense a las autoridades cubanas para confirmar el envío.
Fue la Iglesia Católica cubana la que informó a las autoridades locales sobre la intención de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. de servir como canal para esta asistencia proporcionada por el gobierno norteamericano. Cuba, como principio, no se opone a la ayuda de gobiernos u organizaciones siempre que beneficie directamente al pueblo y no se utilice para fines políticos bajo el pretexto humanitario.
Las contribuciones se reciben, organizan y distribuyen en Cuba a través de las autoridades gubernamentales responsables, con la participación de entidades como la Iglesia Católica, que tienen experiencia en estos procesos. La donación se acepta sin condiciones y se entiende como un gesto del pueblo estadounidense, cuyos impuestos financian los fondos públicos del gobierno.
Esta asistencia material se dirigirá a las víctimas y comunidades afectadas, aunque representa solo una fracción de los esfuerzos del pueblo y gobierno cubano, así como de la ayuda recibida de diversas partes del mundo, incluyendo organizaciones estadounidenses no vinculadas al gobierno. A pesar de posibles declaraciones del Departamento de Estado, los hechos sobre la gestión de la recuperación en Cuba permanecen inalterados.
La respuesta cubana enfatiza la transparencia en la distribución y rechaza cualquier manipulación oportunista de gestos humanitarios.