En el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), médicos y familias luchan contra el cáncer infantil pese a las limitaciones por el bloqueo económico. La tasa de supervivencia se mantiene comparable a la de países desarrollados gracias a la determinación del equipo. Sin embargo, las escaseces de medicamentos y suministros afectan los tratamientos diarios.
El pabellón de oncología pediátrica del INOR acoge casos complejos de todo el país, donde madres y padres viajan con sus hijos para recibir atención. Allí, el Dr. Mariuska Forteza Sáez, jefa del departamento, explica: "Tenemos que reinventarnos todos los días". A pesar de las escaseces, no se ha negado tratamiento a ningún niño por falta de combustible, según el director del INOR, Dr. Luis Martínez Rodríguez.
En Cuba, una persona muere de cáncer cada 20 minutos y se diagnostican entre 140 y 150 casos nuevos al día, superando los 50.000 anuales. Los tipos más comunes son el cáncer de mama en mujeres y de próstata en hombres. Cuatro de cada diez casos podrían prevenirse con cambios en el estilo de vida, enfatiza Rodríguez, quien añade que los niveles de actividad han disminuido por faltas de suministros, reactivos, repuestos y combustible.
La institución mantiene sus misiones de atención, enseñanza e investigación, con vínculos a través de telemedicina y colaboraciones internacionales con centros en Canadá, España, México, Rusia, Japón y China. La investigación oncológica en Cuba comenzó en 1974, y en los años 80 se desarrolló el primer anticuerpo monoclonal en el país. El Centro de Inmunología Molecular (CIM), creado en el Período Especial, produce el 40% de más de 90 fármacos contra el cáncer de un portafolio nacional.
No obstante, el bloqueo económico de Estados Unidos limita el acceso a materias primas, financiamiento y mercados, agravado por la inclusión de Cuba en la lista de patrocinadores estatales del terrorismo. Esto ha reducido los ensayos clínicos de más de 30 a un número muy pequeño por falta de reactivos, según la Dra. Elías Gracia Medina, jefa del Grupo Nacional de Oncología. El impacto va más allá: afecta el transporte, la nutrición y el suministro eléctrico para equipos, como concentradores de oxígeno.
El Dr. Carlos Alberto Martínez Blanco, jefe de la Sección de Control del Cáncer del MINSAP, califica estas medidas como "inhumanas y genocidas" que atacan el derecho a la vida. A pesar de todo, el programa nacional oncológico persiste con el esfuerzo de los profesionales y la biotecnología cubana.