En cuatro ciclos presupuestarios consecutivos de 2023 a 2026, cientos de miles de millones de pesos asignados a proyectos de infraestructura como aeropuertos, ferrocarriles y control de inundaciones fueron eliminados del presupuesto nacional. Esto provocó préstamos ociosos, costos crecientes y daños a las comunidades. Según un exsecretario de Presupuesto, esta desfinanciación no ahorró dinero, sino que lo desperdició.
En 2023, el poder ejecutivo propuso ₱210 mil millones para proyectos asistidos por el extranjero (FAPs), pero ₱158 mil millones fueron eliminados durante el proceso de aprobación del presupuesto. Para 2024, se sugirieron ₱246 mil millones, de los cuales ₱242 mil millones fueron suprimidos. En 2025, se planificaron ₱216 mil millones, pero al menos ₱118 mil millones fueron recortados, y en 2026, se propusieron ₱283 mil millones con ₱190 mil millones desprogramados, incluidos ₱93 mil millones vetados por el presidente.nnEn total, casi ₱800 mil millones en proyectos se vieron afectados en cuatro años. Estas iniciativas, ya aprobadas y negociadas con instituciones como el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Mundial, quedaron inutilizables por falta de fondos contrapartida del gobierno y autorización. Como resultado, el gobierno pagó cientos de millones de pesos en comisiones de compromiso por préstamos ociosos, mientras que los retrasos generaron costos más altos por releilicitaciones y rediseños.nnButch Abad, exsecretario del Departamento de Presupuesto y Gestión, declaró: «La desfinanciación de proyectos asistidos por el extranjero no ahorró dinero. Lo desperdició». Los fondos se redirigieron a proyectos más pequeños y controlados localmente que ofrecen visibilidad política rápida pero a menudo resultan subestándar o ineficaces, como revelaron investigaciones del comité de cinta azul del Senado y la Comisión Independiente de Infraestructura. Esto erosiona la confianza de los inversores, contribuye a la caída de la inversión extranjera directa y carga desproporcionadamente a comunidades pobres afectadas por inundaciones y congestión.nnAunque el Congreso tiene la responsabilidad principal por las eliminaciones, el ejecutivo enfrenta críticas por no defender suficientemente estos proyectos. El resultado: infraestructura paralizada, crecimiento ralentizado y desperdicio sistémico de fondos públicos.