El tiempo favorable en Rio Grande do Sul, con un buen invierno y lluvias moderadas, ha mejorado la calidad de la uva, prometiendo una cosecha superior para vinos y zumos. Productores como Vinícola Aurora esperan rendimientos récord. Los expertos destacan la reducción de la podredumbre y el aumento de los niveles de azúcar.
En Rio Grande do Sul, región clave para la producción de uva, el ciclo productivo se vio favorecido por una climatología favorable. Según Mauro Celso Zanus, investigador de enología de Embrapa Uva e Vinho, un buen invierno permitió una fuerte brotación, y la primavera no planteó problemas, lo que condujo a elevados volúmenes de cosecha. Las lluvias moderadas beneficiaron a las variedades tempranas, intermedias y tardías, logrando una excelente maduración que minimizó la podredumbre de los racimos. La escasez de agua en Serra Gaúcha mejoró la intensidad del vino y del zumo, el equilibrio de acidez, la pigmentación y los taninos, explica Zanus. La sequía elevó los niveles de "grau brix" (azúcar) tras lluvias regulares seguidas de periodos secos. Mauricio Bonafé, responsable agrícola de Vinícola Aurora, está de acuerdo: "Tuvimos una brotación muy buena, sin episodios de frío extremo. [...] ese tiempo extra se transformó en calidad". La vendimia se retrasó 15 días para las variedades tempranas y 10 para las tardías debido a las suaves temperaturas, pero la cooperativa prevé que 85 millones de kilos de uva, un 19% más que el año pasado y la más alta desde 2021, terminen a finales de mes. Entre los retos figuran la escasez de mano de obra y la logística derivada de la elevada producción. Zanus señala que la calidad del vino brasileño ha avanzado en 20 años gracias a la tecnología y a las variedades resistentes de Embrapa, preparándose para la competencia de la UE en el marco del acuerdo Mercosur-UE.