En una tribuna para Le Monde, el historiador François-Xavier Petit argumenta que el discurso público francés permanece anclado en 1945, mientras el mundo ha cambiado radicalmente con el Antropoceno. Sostiene que la primera derrota de esta era no es el cambio climático en sí, sino nuestra incapacidad para repensar una vida feliz más allá de los paradigmas obsoletos de modernización.
El debate político francés de los últimos treinta años se ha centrado casi exclusivamente en las pensiones y la deuda, según el historiador François-Xavier Petit. Estos temas se remontan a 1945, la era de establecimiento de la seguridad social, las protecciones sociales y la movilidad social, en medio del crecimiento económico y la fe en el progreso inevitable, ignorando los límites planetarios. Las pensiones de reparto y la deuda pública eran apuestas por un futuro más luminoso, inspiradas en el Consejo Nacional de la Resistencia (CNR). Sin embargo, en 2025, con la vista puesta en 2050, los sistemas socioeconómicos y el discurso público permanecen encerrados en este marco de posguerra, haciendo que el legado de 1945 parezca arcaico ante el Antropoceno. La política francesa añora un retorno al crecimiento o debate sobre preservar o desmantelar las conquistas sociales, siempre referenciando el modelo del CNR. Petit llama a esto un «1945 interminable» en un siglo pasado. El Antropoceno ha cambiado la visión del futuro: de promesa a distopía, con miedos como el regreso de Donald Trump, guerras en curso y un aumento de +4 °C para finales de siglo. La contaminación de este futuro ya se infiltra en el presente, trastocando las grandes narrativas progresistas. El historiador sugiere reemplazar el imaginario de la modernización con uno centrado en reparar vidas y competencias, para volver a alinear el debate con nuestra realidad.