Un nuevo informe elaborado por científicos climáticos y expertos financieros advierte de que el mundo ha subestimado el ritmo del calentamiento global, lo que podría provocar pérdidas económicas de billones de dólares para 2050. Se insta a los gobiernos y empresas a prepararse para escenarios del peor caso ante el acelerado aumento de las temperaturas. Datos recientes sitúan 2025 como el tercer año más cálido registrado, acercándose más al incumplimiento del umbral de 1,5 °C del Acuerdo de París antes de lo previsto.
Los impactos del cambio climático se están desarrollando más rápido de lo esperado, según un informe de científicos climáticos y expertos financieros que describe un riesgo de «insolvencia planetaria» en el que el calentamiento obstaculiza gravemente tanto el medio ambiente como el crecimiento económico. Los responsables de la toma de decisiones suelen basarse en proyecciones moderadas, pero el informe insiste en planificar para resultados extremos, ya que fenómenos como cambios bruscos en las precipitaciones están llegando antes de lo previsto por los modelos climáticos y financieros que combinan conocimiento científico y herramientas financieras para evaluar riesgos sistémicos. El informe concluye que el ritmo del calentamiento es más rápido de lo previsto y que los modelos de riesgo económico actuales no capturan la magnitud de las pérdidas potenciales. Se insta a los gobiernos a preparar planes de contingencia para escenarios extremos, ya que el ritmo del calentamiento es más rápido de lo previsto y los modelos económicos actuales no capturan adecuadamente los riesgos. El informe describe un riesgo de «insolvencia planetaria» donde el calentamiento daña irreversiblemente el medio ambiente y la economía. Los tomadores de decisiones suelen usar proyecciones moderadas, pero el informe insiste en planificar extremos, ya que eventos como cambios en precipitaciones llegan antes. David King, exasesor climático del Gobierno del Reino Unido y contribuidor del informe, enfatizó la urgencia: «Los gobiernos necesitan acordar un plan de solvencia planetaria rápidamente». Notó un aumento acelerado de temperatura, añadiendo: «No estamos seguros de si continuará en el futuro, pero podemos asumir que no se revertirá». Sandy Trust, del Institute and Faculty of Actuaries del Reino Unido, otro autor, criticó los modelos económicos actuales: «Es modelado de riesgo del Titanic, mirando hacia atrás desde la cubierta del Titanic en abril de 1912 y prediciendo un viaje suave». La Network for Greening the Financial System estima una caída del 25 % del PIB global con 2 °C de calentamiento para 2050, equivalente a 25 billones de dólares en pérdidas anuales, aunque espera que el crecimiento las compense. Los datos de Copernicus muestran que 2025 tuvo una media de 1,47 °C por encima de los niveles preindustriales, tras 2023 y 2024, los años más cálidos. La anomalía de 2024 alcanzó 1,6 °C, haciendo que la media de tres años superara 1,5 °C por primera vez. Si la tendencia persiste, el umbral a largo plazo de 1,5 °C podría superarse en 2030, antes que la previsión de 2045 del Acuerdo de París, firmado hace una década. La aceleración del calentamiento se debe en parte a la menor contaminación por azufre, que ha revelado 0,5 °C de calor adicional, junto con emisiones récord de combustibles fósiles en 2025. Samantha Burgess, de Copernicus, señaló: «Las emisiones no han disminuido tan rápido como se creía». Esto agrava los extremos: los incendios de Los Ángeles en enero de 2025 fueron dos veces más probables y 25 veces más grandes debido al cambio climático, y los vientos del huracán Melissa fueron al menos 16 km/h más fuertes. Burgess destacó efectos regionales: «Con 1,5 grados de calentamiento global, las olas de calor son a menudo 3, 4 o incluso 10 grados más calurosas de lo que habrían sido». Las regiones polares sufren el mayor calentamiento, con 2025 como el año más caliente en la Antártida y el mínimo histórico de hielo marino combinado Ártico-Antártico. En nota positiva, las emisiones globales se desaceleran, con China estabilizada. Timothy Osborn, de la University of East Anglia, predice calentamiento constante sin aceleración. King aboga por reducir fugas de metano, lo que podría bajar el calentamiento 0,2 °C para 2050: «Es parte crítica del camino». El informe pide abandonar supuestos de expansión económica infinita para evitar la catástrofe.