Las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo máximo en 2024, señalando el acercamiento del planeta a un punto de inflexión ambiental. Los eventos actuales de blanqueo de corales sirven como una grave advertencia climática, en medio de aumentos continuos en las emisiones pese a los llamados científicos para reducirlas.
La Tierra se está acercando a un punto de inflexión ambiental crítico, como destacan los indicadores climáticos en escalada. En 2024, la humanidad emitió más gases de efecto invernadero a la atmósfera que en cualquier año anterior, marcando una tendencia ascendente continua. Este aumento respecto a los niveles de 2023 fue modesto, del 0,8 %, pero subraya el fracaso en revertir la trayectoria de emisiones como urge el consenso científico.
Los científicos han aconsejado desde hace tiempo que las emisiones globales deberían haber comenzado a declinar en 2020 para mitigar impactos climáticos severos. En cambio, el aumento persiste, exacerbando las vulnerabilidades en los sistemas naturales. Los eventos generalizados de blanqueo de corales de hoy ejemplifican este peligro, representando la forma más alarmante de alerta climática. Los arrecifes de coral, vitales para la biodiversidad marina y la protección costera, están sufriendo daños extensos debido a temperaturas oceánicas más cálidas impulsadas por estas emisiones.
Esta situación se vincula a preocupaciones más amplias sobre elementos de inflexión en el sistema climático de la Tierra, donde cambios graduales podrían desencadenar transiciones abruptas e irreversibles. El crecimiento continuo de emisiones, aunque incremental, agrava los riesgos para los océanos y ecosistemas en todo el mundo. Abordar esto requiere acción global inmediata para frenar el uso de combustibles fósiles y transitar a fuentes de energía sostenibles, aunque el progreso sigue estancado.