Los incendios forestales del verano de 2025 en España, que arrasaron 400.000 hectáreas, figuran entre los desastres climáticos más devastadores del año a nivel mundial, según el informe anual de Christian Aid. Este suceso se suma a una serie de impactos climáticos que posicionan al país en los ránkings internacionales de vulnerabilidad. Expertos atribuyen estos eventos a la expansión de combustibles fósiles y retrasos políticos en la acción climática.
La organización Christian Aid ha calificado la temporada de incendios en España de 2025 como “una de sus temporadas de fuegos más devastadoras”, con 400.000 hectáreas de monte destruidas. Este desastre se une a otros eventos globales destacados en su revisión anual, como los incendios en Los Ángeles en enero, que causaron más de 60.000 millones de dólares en daños y 31 muertes directas, más 400 indirectas.
España ha aparecido repetidamente en estos ránkings: en 2024 por la DANA en Valencia y en 2023 por la sequía. “Estos desastres no son naturales. Son el resultado predecible de la continuada expansión de los combustibles fósiles y el retraso político”, afirma Joanna Haigh, profesora emérita del Imperial College de Londres y autora principal del IPCC.
Otros impactos incluyen ciclones en el sureste asiático en noviembre, con 25.000 millones en pérdidas y más de 1.700 vidas; inundaciones en China el verano pasado; el huracán Melissa en el Caribe; y sequía en Brasil. En países en desarrollo, como Nigeria (inundaciones en mayo) y Congo (abril), los efectos son graves aunque menos cuantificados económicamente.
“Este año nos ha mostrado, de nuevo, la cruda realidad del colapso climático”, subraya Patrick Watt, CEO de Christian Aid. “Estos desastres nos advierten de lo que nos espera si no aceleramos el abandono de los combustibles fósiles. El sufrimiento causado por esta crisis es una opción política dirigida por las decisiones de seguir quemando combustibles fósiles que terminan por afectar primero y más duramente a los más precarios”.
El informe resalta que los desastres climáticos han costado 28 billones de dólares entre 1990 y 2020, y advierte de eventos inusuales como incendios en Escocia (47.000 hectáreas) y tormentas de nieve en Japón.