Los banqueros que financiaban la adquisición apalancada de Electronic Arts por parte de Arabia Saudí y otros inversores se apresuraron a vender miles de millones en deuda en medio de las amenazas de Estados Unidos contra Irán. JPMorgan logró colocar la financiación justo a tiempo, mientras el presidente Trump contemplaba una acción militar. Los ejecutivos de EA presentaron las ventajas de la IA a unos inversores cautelosos durante el proceso.
JPMorgan Chase emprendió un esfuerzo de alto riesgo para vender 6.400 millones de dólares en bonos y 8.125 millones en préstamos apalancados para financiar la compra de Electronic Arts, bajo el nombre en clave Project Eagle. La operación se vio amenazada por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, con los banqueros monitoreando de cerca las redes sociales del presidente Trump en busca de anuncios sobre posibles bombardeos o planes de invasión. La incertidumbre en los mercados de Oriente Medio amenazaba con hacer colapsar el acuerdo, según un informe de Bloomberg que detalla los hechos. Personas familiarizadas con las conversaciones señalaron que los riesgos geopolíticos añadieron una presión significativa al cronograma. El director ejecutivo de EA, Andrew Wilson, y el director financiero, Stuart Canfield, se reunieron con potenciales inversores en Miami Beach para abordar sus preocupaciones. Explicaron cómo la inteligencia artificial podría acelerar el crecimiento de la empresa ayudando en el desarrollo de juegos, un proceso que consume cientos de millones en investigación y desarrollo cada año. Los posibles compradores buscaron garantías sobre la diferenciación de EA, y los ejecutivos destacaron el papel de la IA en la creación de nuevos proyectos. El banco finalmente vendió toda la deuda, evitando un desastre mientras Trump acumulaba fuerzas cerca de Irán, incluyendo consideraciones para un ataque a la isla de Kharg, una ubicación que aparece como mapa multijugador en Battlefield 3, publicado por EA. Este episodio subraya la intersección de la política global y las finanzas corporativas en el sector de los videojuegos.