El gobierno federal de México puso en marcha el Plan México, una estrategia para reducir trámites burocráticos y acelerar la inversión productiva nacional y extranjera. La presidenta Claudia Sheinbaum firmó decretos que establecen plazos máximos de 30 días para inversiones estratégicas y 90 días para el resto. Funcionarios destacaron que las medidas responden a demandas del sector privado.
El Gobierno Federal presentó el Plan México en un evento en Ciudad de México, enfocado en simplificar trámites administrativos, digitalizar procesos y establecer plazos máximos de resolución para eliminar cuellos de botella regulatorios. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, enfatizó que las acciones son inmediatas y resultan de consultas con empresarios y gobiernos estatales. “Es un evento para presentar acciones inmediatas de respaldo a la inversión en nuestro país”, afirmó Ebrard.
La presidenta Claudia Sheinbaum firmó los decretos, destacando que aceleran procesos y fortalecen la certeza. “El Plan México no es solo una estrategia económica coyuntural, es desde nuestra perspectiva, una visión de largo plazo”, dijo. José Antonio Peña Merino, de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, detalló que proyectos en polos de desarrollo, sectores estratégicos o superiores a ciertos montos obtendrán constancia de autorización en máximo 30 días, permitiendo ejecución inmediata. Para otros, aplica resolución en 90 días o afirmativa ficta.
Se creará la Ventanilla Digital Nacional de Inversiones y una ventanilla única para comercio exterior que integra 132 trámites. En energía, se reducirán tiempos de permisos de generación hasta 60%; en sanitario, hasta 76%, según Luz Elena González y Víctor Hugo Borja Aburto de Cofepris. “Esto significa menos incertidumbre, menos costos, menos tiempo detenido y más capacidad para invertir”, dijo Borja.
Expertos como Pedro Canabal de Baker Tilly y Óscar Ocampo del IMCO reconocen avances, pero advierten retos en cumplimiento y certidumbre ante el ciclo político. El plan responde a la contracción económica del primer trimestre y baja confianza empresarial.