La historiadora Aude Mairey argumenta en una tribuna en Le Monde que Juana de Arco, más allá de su papel como salvadora nacional de Francia, es un icono queer y feminista, especialmente en el mundo angloparlante desde finales del siglo XIX. Esta figura histórica sigue inspirando movimientos modernos, como se vio en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Juana de Arco, famosa por salvar Orleans y coronar a Carlos VII en Reims en 1429, fue capturada por los ingleses en 1430 y quemada viva al año siguiente. Más allá de su imagen tradicional como figura nacional, representa un icono queer, primero en el mundo angloparlante y más recientemente en Francia.
Durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de julio de 2024, un jinete con armadura desfiló por el Sena, inspirado en Juana de Arco. Los organizadores confirmaron la inspiración, y la creadora Jeanne Friot enfatizó su dimensión queer.
Un momento pivotal es el libro de la activista Leslie Feinberg Transgender Warriors (Beacon Press, 1996, sin traducir), donde la andrógina Juana —con pelo corto y ropa de hombre— encarna la resistencia al patriarcado. Desde entonces, las referencias se han multiplicado: Madonna le dedicó una canción en 2015, y Angèle posó con armadura en la portada de la revista Photo en 2024.
En su tribuna «Estas figuras que aún generan debate» (3/5), Aude Mairey argumenta que «la Doncella» ha servido de referencia para los movimientos feministas desde el siglo XIX.