Un nuevo ensayo examina cómo los estudios feministas contribuyen a una mayor objetividad en las ciencias sociales al cuestionar la neutralidad ilusoria de los investigadores. Los sociólogos Éric Fassin y Caroline Ibos analizan la historia y la ética de la disciplina en medio de los actuales ataques políticos. Su libro destaca el valor de las perspectivas minoritarias para enriquecer la investigación.
Las ciencias sociales son cada vez más blanco de ataques por parte de figuras políticas de derechas y de extrema derecha, así como de académicos, en Estados Unidos, Europa, Brasil y Rusia. Francia no se libra de estas críticas, que acusan a los investigadores de mezclar la indagación con la ideología. Es en este contexto que los sociólogos Éric Fassin y Caroline Ibos, profesores en la Université Paris-VIII-Vincennes-Saint-Denis, publican «La Savante et le Politique. Ce que le féminisme fait aux sciences sociales» (PUF, 328 páginas, 20 euros). Inspirándose en Max Weber y obras feministas, este denso ensayo llama a tomar en serio las controversias epistemológicas.
Los autores vuelven a las fuentes teóricas para cuestionar la posición del investigador, enfatizando que las ciencias sociales siempre han sido políticas. Desestiman la noción de neutralidad absoluta y destacan los estudios feministas, que sitúan el conocimiento en lugar de meramente corregir sesgos. Estas aproximaciones abren la investigación a experiencias vividas, especialmente las de las minorías, promoviendo una objetividad más matizada.
La sección final del libro aborda la ética del trabajo de campo en sociología. Recuerda un episodio histórico poco conocido: alrededor de Jane Addams (1860-1935), mujeres en la Hull House de Chicago realizaron investigaciones en talleres y tribunales infantiles, con el objetivo de reformar la sociedad. Considerados demasiado políticos, estos esfuerzos fueron marginados por académicos hombres de la escuela de Chicago, excluyendo a sus autoras femeninas.
Presentado como «una especie de guía científica para el compromiso académico», el libro se dirige a un público universitario. Enriquece el debate sobre el compromiso en la investigación en medio de las presiones contemporáneas.