Un grupo de presidentes de universidades y los economistas Philippe Aghion y El-Mouhoub Mouhoud advierten en una tribuna en Le Monde sobre los riesgos de los recortes presupuestarios en la enseñanza superior. Estas medidas amenazan la capacidad de Francia para mantener su poder científico y tecnológico. Enfatizan que las innovaciones clave ahora provienen de laboratorios universitarios civiles.
En una tribuna publicada el 19 de diciembre de 2025 en Le Monde, un colectivo de presidentes de universidades, acompañado por los economistas Philippe Aghion y El-Mouhoub Mouhoud, argumenta que las universidades fuertes no son un costo sino una inversión vital para la soberanía francesa. Denuncian los recortes presupuestarios repetidos en la enseñanza superior y la investigación como estratégicamente peligrosos en medio de una intensa competencia global.
Los autores señalan que las discusiones sobre soberanía tecnológica a menudo enfatizan los esfuerzos militares o la producción industrial, pero el núcleo está en las universidades. El flujo de innovación se ha invertido: la inteligencia artificial, la computación cuántica, los sensores y los materiales avanzados provienen en gran medida de laboratorios de investigación civil que combinan universidades y organismos nacionales. Más del 70% de las tecnologías de «uso dual» —que sirven tanto para fines civiles como militares— emergen de la investigación abierta. En los campos cuánticos, el 80% de las publicaciones científicas provienen de universidades. Los presupuestos de I+D civiles para IA superan ampliamente los de las agencias militares.
Ejemplos concretos destacan esta conexión: el láser, el GPS y la vacuna contra el COVID-19 de Oxford-AstraZeneca se basan en fundamentos científicos de laboratorios universitarios o fondos públicos. La vitalidad científica de la nación, a través de una financiación adecuada de la investigación fundamental e interdisciplinaria, es esencial. Los países invierten fuertemente en universidades de manera estratégica, no por generosidad, afirman los firmantes, instando a una reevaluación de las prioridades para salvaguardar el poder tecnológico de Francia.